Cuando el niño nace, sus 20 dientes primarios ya se encuentran presentes dentro de los maxilares; pero por lo general, empiezan a aparecer cuando el bebé tiene aproximadamente entre 6 meses y un año.
Todos los niños son diferentes pero por lo general, los primeros dientes que brotan lo hacen en la parte delantera superior e inferior de la boca.
Cuando salen por primera vez, pueden experimentar algunos problemas como las encías dolorosas o sensibles.
Los dientes de leche son muy importantes para la salud y el desarrollo del niño.
Le ayudan a masticar, hablar y sonreír pero también le ayudan a mantener el espacio adecuado en las mandíbulas para los dientes permanentes que crecen debajo de las encías.
Cuando un diente de leche se pierde demasiado pronto, los dientes permanentes pueden ir a la deriva en el espacio vacío y dificultar que otros dientes adultos encuentren espacio cuando brotan.
Esto puede hacer que los dientes estén torcidos o apiñados.
Es por esta razón que empezar con un buen cuidado bucal desde edades tempranas puede ayudar a proteger los dientes de los niños durante décadas.
Extracción de dientes de leche
En algunos casos es necesaria la extracción prematura de los dientes de leche, algunas razones para ello son las siguientes:
- La destrucción casi completa de la corona del diente por caries, sobre todo si usa biberón o no se asean adecuadamente los dientes.
- Pulpitis (inflamación del nervio del diente)
- Diente gravemente traumatizado con bordes obstructivos afilados que causan dolor al masticar, irritación de la lengua y la boca y en algunos casos gingivitis o incluso estomatitis.
- Cuando el diente de leche interfiere la erupción de un diente permanente.
- Cuando el niño tiene un diente de leche gris el cual es producto generalmente de un golpe y no puede ser recuperado.