Chuparse el dedo es un reflejo natural que tienen casi todos los bebés. Esta costumbre comienza mientras están en el vientre de su madre y, en muchas ocasiones, la mantienen hasta su niñez.
Este hábito, también conocido como “succión digital”, aporta relajación, seguridad y confort a los bebés; en la mayoría de los casos incluso les ayuda a conciliar el sueño. Sin embargo, al igual que ocurre con el uso del chupete, si no se corta a tiempo esta costumbre, puede llegar a acarrear diversos efectos negativos en la boca del niño.
La maloclusión dental es una alteración del crecimiento óseo del maxilar, de la mandíbula y/o de la posición de los dientes, que impide que se mastique correctamente y provoca desperfectos en la estética dental.
Existen diferentes tipos de maloclusión dental: transversal (anchura de los maxilares e inclinaciones dentales), vertical (no hay contacto de los dientes superiores e inferiores) o sagitales (una incorrecta posición de los molares evita que los labios se cierren adecuadamente).
Deformaciones en la boca de los niños
La succión digital de los niños también causa problemas en la formación facial:
- Crecimiento insuficiente del maxilar superior. Al chuparse el dedo, la lengua no ocupa el lugar que debería, lo que provoca que el maxilar no se pueda desarrollar correctamente. Esto afecta tanto a nivel estético como funcional: se crean procesos inflamatorios óseos, alteraciones metabólicas, traumatismos, quistes…
- Deformación del paladar. Al chuparnos el dedo estamos incitando a que nuestro paladar crezca de forma convexa.